Los avances de la lluvia ácida

Sabemos que cuando cualquier tipo de combustible se quema, libera productos químicos al aire. La lluvia ácida que esa liberación produce es una de las consecuencias de la contaminación del aire.
¿Cómo ejemplificarlo para que nuestros queridos lectores lo entiendan? A saber: el humo de un incendio, o los vapores que salen del caño de escape de un auto contienen partículas de color gris (que se pueden verse fácilmente) y otras invisibles pero altamente perjudiciales para el medio ambiente.
Así las cosas, centrales eléctricas, fábricas, maquinarias y coches “queman” combustibles, por lo tanto, todos son productores de gases contaminantes. Algunos de estos gases –sobre todo los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre- reaccionan al contacto con el aire y producen unas pequeñas gotitas de agua en las nubes compuestas de ácido sulfúrico y nítrico.
Al aumentar la acidez de las aguas de ríos y lagos, produce trastornos importantes en la vida acuática. Además, la vegetación expuesta directamente a la lluvia ácida padece las consecuencias del deterioro del suelo y un daño directo que puede llegar a ocasionar, incluso, la muerte de algunas especies.
Diversos estudios científicos aseguran que en la actualidad la lluvia ácida es 100 veces más ácida –valga la redundancia- que hace 200 años.
Escrito por cesarlmerlo |
22 de diciembre de 2007 con
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